MÉXICO- a mañanera no fue solo cifras y anuncios: fue el escenario donde Fátima Bosch, la flamante Miss Universo mexicana, dejó de ser un rostro en la pasarela para convertirse en un símbolo vivo de coraje y orgullo nacional.
Cuando su nombre surgió entre los temas del día, la presidenta Claudia Sheinbaum no dudó: “Estaría encantada de conocerla personalmente”, respondió ante la pregunta expresa, tras el reencuentro triunfal de la tabasqueña con su tierra natal y la entrevista exclusiva concedida a Grupo Cantón.
Sheinbaum fue más allá de la felicitación protocolar. Habló de disciplina, talento y de una joven que, en el ojo del huracán global, decidió no callar ante una injusticia percibida.
“Levantó la voz cuando consideró que había una injusticia”, enfatizó la mandataria, convirtiendo a Bosh en referente para las nuevas generaciones: una mujer que proyecta una imagen positiva de México y demuestra que el valor civil pesa más que cualquier corona. En tiempos de linchamientos digitales, el mensaje presidencial resonó claro: el aplauso más auténtico viene del pueblo, no solo de los reflectores.
El contraste con la agenda económica fue inevitable. Minutos antes, el secretario Marcelo Ebrard había detallado el pulso del Plan México: en tiempo y forma, con un portafolio de inversión que supera los 297 mil millones de dólares confirmados, sin cancelaciones y solo con adiciones. Los polos de desarrollo avanzan sin tropiezos —seis a plena capacidad en marzo de 2026 y los nueve restantes en el segundo trimestre—, mientras los aranceles forman parte de una estrategia diseñada para blindar 350 mil empleos ante la competencia desleal.
Desde el territorio llegó el eco de demandas históricas. Sheinbaum evocó el polvo de los caminos en la Sierra Tarahumara, donde comunidades ódame recuperan tierras y reclaman caminos, electrificación, médicos permanentes y escuelas cercanas para cerca de 100 mil personas dispersas. “Tomamos nota y vamos a cumplir”, prometió. En Ciudad Juárez, la celebración fue distinta: jóvenes festejando una nueva preparatoria que duplicará su capacidad a cuatro mil alumnos.
Y en medio de todo, un llamado a la memoria. La presidenta reivindicó a las mujeres indígenas, incluida Malintzin, históricamente silenciadas por una narrativa masculina y colonial.

