MÉXICO.- “No había ninguna razón y por eso hay la impugnación por parte de la Secretaría de Gobernación a la siguiente instancia”. Con esa frase contundente, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles que el gobierno federal no aceptará que se reabran los casinos clausurados por presuntas operaciones de lavado de dinero, entre ellos varios vinculados al grupo de Ricardo Salinas Pliego.
El pasado noviembre, el entonces secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, presentó en la mañanera una investigación que documentaba movimientos por cientos de millones de pesos sin justificación lícita en varios centros de apuestas. Como resultado, la Dirección General de Juegos y Sorteos de Segob revocó permisos y clausuró establecimientos.
Sin embargo, un juez concedió una suspensión que ordenaba la reapertura inmediata. La respuesta del gobierno fue inmediata: impugnación total.
“Vamos a la siguiente instancia y vamos a ver qué dice”, afirmó Sheinbaum, quien dejó claro que la resolución judicial carecía de sustento. El caso penal por presunto lavado de dinero sigue abierto y pasará íntegramente al nuevo fiscal o fiscala que asuma la FGR en los próximos días.
La presidenta anunció además que esta misma semana o la próxima se presentará en la conferencia matutina un informe detallado y actualizado sobre todo el caso de los casinos: motivos de la clausura, pruebas recabadas, estado actual de las denuncias penales y los pasos legales que se están siguiendo.
“No se trata de perseguir a nadie, se trata de que se cumpla la ley”, subrayó Sheinbaum, quien recordó que toda presunción de lavado de dinero genera, por mandato legal, denuncia penal obligatoria.
El mensaje al poder judicial también fue directo: cuando existan resoluciones que parezcan proteger intereses económicos por encima de la legalidad, el Tribunal de Disciplina Judicial deberá actuar. “Es muy importante que ese tribunal haga su trabajo”, enfatizó la mandataria.
Con esta impugnación, la 4T vuelve a demostrar que el combate a la corrupción y al lavado de dinero no tiene reversa. Los casinos que operaban como posible fachada para blanquear recursos quedan, por ahora, cerrados. Y el gobierno federal está dispuesto a llegar hasta las últimas instancias para que así siga siendo.

