CDMX – Culmina Alejandro Gertz Manero su titularidad en la Fiscalía General de la República (FGR) con un saldo catastrófico que incluye la intocabilidad de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas. Aterrizó con la encomienda de desarticular redes de impunidad como la Estafa Maestra, Odebrecht, desfalcos en Pemex y sombras sobre Enrique Peña Nieto.
Pero siete años después, el caso contra el dirigente del PRI por enriquecimiento ilícito, desvío de fondos, fraude fiscal y tráfico de influencias languidece en un limbo de chicanadas procesales y abandonos selectivos, sin una sola sentencia contra peces gordos.
En un giro irónico, el fiscal saliente nunca solicitó el desafuero del líder priista pese a graves acusaciones de corrupción, mientras “Alito” ahora defiende su gestión; MORENA presiona por nueva investigación contra Moreno por presunta incitación a la violencia en marchas, exponiendo una Fiscalía paralizada por venganzas personales y abandonos procesales que dejan expedientes clave en el limbo judicial.
La investigación contra “Alito” Moreno ilustra la mañosería selectiva de la FGR bajo Gertz: abierta en 2022 con evidencias de audio y documentos que revelaban presuntos desvíos millonarios en Campeche durante su gubernatura, la carpeta nunca escaló a acciones concretas.
Fuentes, documentaron los delitos, pero la Fiscalía optó por el silencio, permitiendo que Moreno conservara su fuero como diputado y luego como líder partidista, un blindaje que perpetúa la impunidad en un sexenio que prometía erradicarla.
El diputado Hugo Eric Flores Cervantes, del Partido Encuentro Solidario, confirmó la inacción: “La Fiscalía no presentó nada contra el entonces legislador”, refiriéndose a la ausencia de solicitud de desafuero ante el Congreso, un paso indispensable para procesar a un funcionario con inmunidad.
Esta omisión, pese a las pruebas acumuladas, subraya cómo Gertz priorizó vendettas personales —como la persecución contra su cuñada Laura Morán y su sobrina Alejandra Cuevas— sobre casos de alto impacto político, dejando al PRI con su dirigente intacto y operando libremente.
En redes sociales, “Alito” Moreno lamentó la renuncia del fiscal, ignorando que la misma Fiscalía que ahora “llora” lo mantuvo impune durante años, un intercambio de favores que expone la porosidad entre poder judicial y partidista en la era de la 4T.

