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4 febrero, 2026

Yamile

Campeche

“Por algo nos quedamos”: Yamile

LA MUJER QUE CONVIRTIÓ UNA BALA EN PROPÓSITO

CAMPECHE.- Una bala perdida en medio de un ataque armado pudo haber terminado con su vida y la de su esposo, Rafa Martínez. En cambio, se convirtió en el parteaguas que hoy la tiene al frente de la Fundación Pablo García, encabezando proyectos sociales y convirtiéndose en un referente de resiliencia para cientos de mujeres en Campeche.

“Yo creo que es una segunda oportunidad, yo así lo visualizo y es una oportunidad para seguir haciendo las cosas de la manera correcta y seguir construyendo”, dice Yamile Moguel con voz serena, como quien ya cruzó el abismo y regresó con una misión.

El día del atentado, la vida se le detuvo en seco. El impacto de bala la mandó directo a terapia intensiva. Horas críticas, pronóstico reservado, una primera cirugía de emergencia y, semanas después, una segunda intervención para reparar el daño.

“Fueron tiempos muy difíciles”, recuerda. Hubo días oscuros, de dolor físico y emocional, de aprender a caminar otra vez mientras acompañaba a su esposo en su propia recuperación. Pero algo cambió cuando, aún con el cuerpo adolorido, despertó del todo y se enteró de lo que había pasado afuera: Miles de campechanos tomaron las calles en una marcha silenciosa de solidaridad.

“Me conmovió hasta las lágrimas. Sentí que no estábamos solos”, cuenta. Esa marea humana se convirtió en el primer ladrillo de su nueva fortaleza.

“La verdad que yo creo que la actitud con la que tomas las situaciones es lo que te define como persona”, afirma. Y ella eligió la gratitud. Eligió la fe. Eligió creer que sobrevivieron “por algo”.

Hoy, Yamile Moguel dirige la Fundación Pablo García con la misma energía que la sacó del hospital. Trabaja en programas de apoyo a mujeres violentadas, becas educativas y proyectos comunitarios. Cada mañana se levanta sabiendo que la bala no la mató, sino que la despertó.

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Su mensaje es directo y contundente para quienes han pasado por la violencia: “Sí se puede salir. Sí se puede renacer. Pero necesitas tres cosas: Actitud, gente que te quiera y la certeza de que tienes un propósito pendiente”.

En Campeche ya no la reconocen solo como la mujer que sobrevivió al atentado. La llaman “la que volvió más fuerte”.

Y ella sonríe, porque sabe que la bala más peligrosa nunca fue la que le rozó el cuerpo, sino la que pudo haberle quitado las ganas de vivir. Y no se las quitó…

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