CDMX – Transportistas bloquean las principales carreteras de México. Los inconformes dicen que no tienen color. Que su lucha es por seguridad en carreteras, contra la extorsión, por precios de garantía en el campo y contra la burocracia que asfixia al gremio.
Pero detrás de los bloqueos asoma la mano política que todos vemos y pocos se atreven a nombrar. Ricardo Salinas Pliego, recién derrotado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por el uso indebido de espectro radioeléctrico, lleva semanas azuzando el descontento desde sus canales y redes.
Alejandro “Alito” Moreno, con órdenes de aprehensión girando sobre su cabeza como buitres, necesita desesperadamente cambiar la conversación nacional.
NO ES CASUALIDAD
Mientras la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, tendía la mano al diálogo con productores agrícolas y transportistas, los medios de siempre —los que añoran los tiempos del PRIAN— corrían a darle micrófono a los mismos líderes de siempre, esos que tienen más militancia partidista que callos en las manos.
El guion es viejo: Bloquean carreteras, exageran el caos, culpan al gobierno de la 4T y listo. Ya tienen su nota para desgastar al movimiento que les quitó los privilegios.
No es casualidad. Rosa Icela lo dijo claro: Muchos de los que hoy cierran accesos pertenecen a partidos de oposición. Si no acuden a las mesas de acuerdo, si rechazan citas con diputados para discutir la Ley de Aguas, si prefieren el plantón a la negociación, es porque su verdadero objetivo no es resolver, sino golpear.
Quieren que la gente se enoje con el gobierno, no con ellos. Y los números desmienten el supuesto “caos nacional” que tanto les gusta vender.
Afectaciones mínimas: dos puntos en Chihuahua, uno en San Luis Potosí, seis en el Estado de México (sobre todo transportistas) y un corte intermitente en Zacatecas. Menos de mil personas en total. Nada que justifique paralizar al país ni mucho menos que se le presente como una rebelión campesina histórica.
Porque la realidad es otra: Nunca antes se había pagado tan bien el maíz. 105 dólares la tonelada de base —récord histórico—, más 800 pesos federales y 150 estatales por tonelada de apoyo. Ya van 28 mil 441 productores preregistrados y 130 mil toneladas comercializadas sin problema. Más de 200 reuniones con agricultores en tres semanas y 316 con transportistas desde octubre. Las grandes cámaras —CANACAR, CONATRAM, AMOTAC— no se sumaron al paro.
¿Por qué? Porque saben que hay mesa, hay avances y hay voluntad. Pero a ciertos líderes no les conviene el acuerdo. Prefieren la foto del bloqueo, el titular alarmista, el tuit incendiario. Les urge que la ciudadanía crea que todo está mal, que nada funciona, que la 4T “fracasó” con el campo.
Es la misma estrategia de siempre: si no puedes ganar en las urnas, desgasta en la calle y en los medios que todavía te hacen favores.
El gobierno ha sido claro: Diálogo sí, chantaje no. Los bloqueos no son protesta legítima cuando hay canales abiertos y soluciones en marcha. Son sabotaje político disfrazado de lucha social.
Que no nos confundan. El campo mexicano está mejor que nunca en precios y apoyos. Lo que no está mejor es la oposición, que no encuentra forma de hacer política sin meter la mano sucia donde no le corresponde.
Y mientras ellos gritan en la carretera, este gobierno sigue trabajando, dialogando y cumpliendo. Porque la Cuarta Transformación no se detiene con bloqueos ni con mentiras. Se fortalece con resultados.

