CDMX –Un préstamo secreto de 113.8 millones de dólares (ampliado a 170 en rondas posteriores), garantizado con acciones de Elektra por 416 millones, un fondo fantasma en Canadá y un juez en Londres que arremete contra “prácticas de espionaje corporativo”: El imperio de Ricardo Salinas Pliego se tambalea bajo un aluvión de revelaciones que pintan al tercer hombre más rico de México como artífice de maniobras opacas.
Por ello, la presidenta Claudia Sheinbaum no escatimó en ironía: “Qué bueno que lo informen. Que cada quien saque sus conclusiones”. Y remató con una pulla: la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ya ordenó pagar impuestos por 74 mil millones de pesos; “ya no hay privilegios para nadie”.
El epicentro del escándalo estalló en las páginas de “Revista Fortuna”, donde Vladimir Sklarov –el ucranio detrás del fondo Astor Asset Management, constituido en Canadá a petición expresa de Salinas en 2021– desgranó en una entrevista telefónica la supuesta “estafa” que el magnate grita a los cuatro vientos.
“No hubo fraude; fue una operación legítima que Salinas solicitó para comprar criptoactivos”, aseguró Sklarov, quien se presentó inicialmente como “Thomas Astor Mellon”, un falso heredero de la dinastaria Astor neoyorquina, en una videollamada desde un yate con acento yanqui para vender credibilidad.
El acuerdo: Salinas entrega 6.2 millones de acciones de Elektra (valuadas en 400 millones de dólares) como garantía, depositadas en custodios en las Bahamas y Mónaco. Pero no informó a los inversionistas minoritarios de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), violando reglas de transparencia, lo que le permitió evadir garantías judiciales y ocultar su patrimonio en un litigio en la Corte Comercial de Londres.

