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30 enero, 2026

MAICEROS

Campeche

MAICEROS ROMPEN LA PUERTA DE LA NEGOCIACIÓN

El prometer y no cumplir de Leonel Cota, provocó la rabia de los productores de maíz quienes irrumpieron violentamente en su oficina.

CAMPECHE, CAMP. El conflicto estalló dentro del edificio de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (SDA) cuando los maiceros de los Chenes, cansados de esperar respuestas que nunca llegan, abrieron por la fuerza la puerta de la sala donde debían reunirse autoridades estatales, federales y empresarios. Nadie salió a dar la cara. Nadie dio una fecha ni un número concreto. Solo silencio detrás de escritorios que prometieron soluciones desde el 7 de noviembre.

Los productores habían llegado puntuales, a las 12 del día, tal como se acordó. Las autoridades, no. Llegaron hora y media después, empujando todavía más la tensión acumulada por semanas. Venían arrastrando dos visitas previas a la capital sin acuerdos y con promesas que, dicen, ya suenan a disco rayado.

Ante esto, Leonel Cota Muñoz, subsecretario federal de Desarrollo Agrario había asegurado gestiones; la SDA había dicho que este jueves traerían propuestas reales de precio de empresas como Minsa y Maseca.

La puerta se abrió entre empujones y reclamos, y detrás de ella encontraron la misma escena de siempre: mesas, funcionarios y discursos sin resultados.

“Ya estamos hartos de que nos traigan dando vueltas”, lanzaron frente al subsecretario quien intentó calmar los ánimos pidiendo paciencia. Los maiceros están al límite. Llevan días exigiendo que se reconozca el precio de 7 mil 200 pesos por tonelada, un monto que consideran justo para no perder su cosecha. Hoy la paciencia tronó.

PRODUCTORES ORILLADOS AL LÍMITE

Y es que, tras irrumpir, la tensión se disparó. Apenas iniciaba la segunda parte de la reunión con autoridades y representantes de las empresas maiceras cuando algunos productores comenzaron a bloquear las salidas del salón con macetas, un gesto que resumía su desesperación: si ellos no pueden avanzar en la negociación, nadie sale de ahí tan fácil.

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El fondo del problema golpea más fuerte. Los productores quieren vender su maíz, pero las harineras —Maseca, Minsa y otras— apenas ofrecen 4 mil 800 pesos por tonelada. Un castigo, dicen, para quienes cultivan bajo el sol y entre deudas, porque entre fletes, descuentos por impurezas y costos de producción, “ya no queda nada”. El precio que exigen no es capricho: es la línea mínima para no hundirse.

La protesta, que empezó como un diálogo pactado, terminó convertida en un reclamo crudo contra la falta de voluntad para cerrar acuerdos. Los maiceros insisten en que el gobierno debe intervenir para obligar a las empresas a pagar un precio justo. La rabia ya hizo ruido en el edificio. Por lo que falta ahora es que productores y autoridades lleguen a un pronto acuerdo.

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