MÉXICO- Los cárteles mexicanos ya no son solo un problema nacional: se han convertido en las corporaciones criminales más poderosas y extendidas del mundo. El Cártel de Sinaloa (CDS) tiene presencia documentada en 96 países y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en 61, según el estudio más reciente del académico mexicano Víctor Sánchez Valdés, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila.
La Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas 2025 de Estados Unidos (DEA) confirma la dimensión del fenómeno: al menos 40 países están dentro de la esfera de influencia de los cárteles mexicanos, motivo por el cual la administración Trump los clasificó como organizaciones terroristas extranjeras.
“Son las dos organizaciones criminales transnacionales más importantes del mundo”, sentencia Sánchez Valdés.
DIPLOMACIA CRIMINAL
A diferencia de la guerra abierta que mantienen en territorio mexicano, en el extranjero los cárteles practican lo que el experto llama “diplomacia criminal”: en lugar de llegar a balazos, buscan alianzas con las mafias locales.
“El Cártel de Sinaloa no llega a Rusia a pelear con la Solntsevskaya Bratva; llega, negocia y le provee cocaína y precursores. Lo mismo hace el CJNG con la ‘Ndrangheta italiana o con grupos albaneses”, explica el investigador.
Esas alianzas les permiten operar sin necesidad de desplazar grandes contingentes de sicarios. Bastan unos cuantos emisarios —a veces solo dos o tres personas— que funcionan como “oficina” o franquicia local: reciben la droga, la almacenan y la entregan a las redes locales para la distribución final.
EN ESPAÑA: CAYÓ “LA OFICINA” DEL CJNG
En esta semana, la Policía Nacional de España, Europol y la DEA desmantelaron en la Costa del Sol lo que llamaron “la oficina del CJNG en Europa”. Durante un año de investigación interceptaron 1.8 toneladas de cocaína y detuvieron a 26 personas, entre mexicanos, colombianos e italianos.
La célula española recibía cargamentos desde Sudamérica, los ocultaba en maquinaria industrial y los redistribuía hacia Italia y Países Bajos. Según las autoridades, era una de las rutas más activas del cártel jalisciense en el Viejo Continente.
ÁFRICA TAMBIÉN ESTÁ EN EL MAPA
Mientras el informe de la DEA se centra en América, Europa, Asia y Oceanía, el estudio de Sánchez Valdés incluye por primera vez al continente africano. Países con Estados frágiles como Guinea-Bissau, Malí o Mozambique funcionan como puertos de tránsito o incluso como proveedores de precursores químicos.
“África ya no es solo ruta de paso; empieza a ser laboratorio y proveedor”, advierte el académico.
NADIE LOS DETIENE
Solo el 5 por ciento de los contenedores que llegan a Estados Unidos son revisados. En Europa la cifra baja al 3 por ciento y en China es aún menor. Esa brecha logística, combinada con la corrupción selectiva, hace prácticamente imposible detener el flujo.
“Si además pagas a un funcionario portuario 50 mil euros para que mire al otro lado, el riesgo es casi cero”, reconoce Sánchez Valdés.

