CAMPECHE, CAMP. Los grupos de rescate y protección animal en la ciudad están completamente saturados y al borde del colapso. La activista Socorro Minaya Cámara expuso la crítica situación que enfrentan ella y otros rescatistas al no tener espacios suficientes ni apoyo de autoridades municipales para su labor.
Lamentó que la crisis se vive en la ciudad, donde la falta de refugios dignos y la indolencia oficial exponen diariamente a los animales al sufrimiento.
La causa principal es la falta de apoyo económico, logístico y de espacios por parte del gobierno, sumado a la insensibilidad de la gente al abandonar a un perrito si resulta “criollo” o si ya no puede mantenerlo.
“Muchos rescatan cada semana, dedican su vida a salvar a animales, a darles de comer, a vacunarlos, a esterilizarlos. Los pocos grupos de rescatistas y protectores de la ciudad están completamente saturados, sin poder recibir un animal más, mientras la calle se convierte en la única condena para miles de perros y gatos abandonados”, señaló.
Minaya Cámara fue enfática en diferenciar la necesidad de un Centro de Bienestar Animal digno y humano de lo que tradicionalmente se conoce como “perrera”. El miedo es palpable. “No queremos un centro, una perrera, porque en la perrera todo lo remedian con matar, con sacrificar”.

