CDMX. – El lanzamiento de “Diario de una Transición Histórica”, el nuevo libro de la presidenta Claudia Sheinbaum, no es un mero ejercicio literario: Es un acto de definición política.
Lejos de la caricatura que algunos opositores han intentado dibujar —la de una figura subordinada o sin proyecto propio—, el texto revela a una lideresa con ideas claras, convicciones profundas y una visión estratégica que honra el mandato popular del 2 de junio.
Desde la primera página, Sheinbaum derriba el mito del “plan C” como imposición ajena. Cuando Andrés Manuel López Obrador la llamó para felicitarla la noche de la elección, su respuesta fue contundente: “Ganamos el plan C”.
No fue obediencia; fue identidad compartida. La reforma al Poder Judicial, la elección popular de jueces, no es un capricho heredado: Es un mandato ciudadano que la presidenta asume con plena conciencia de su trascendencia histórica.
El libro brilla cuando Sheinbaum expone su brújula ideológica: Salarios al alza como política de Estado, salud pública sin subcontrataciones, energía soberana con participación privada regulada, reparación histórica de España al pueblo mexicano —al igual que México lo hizo con los yaquis— y una Guardia Nacional bajo el mando del Ejército por su probada disciplina institucional.
Estos no son puntos de un decálogo ajeno; son pilares de un proyecto nacional que la presidenta defiende con argumentos y resultados. En materia de seguridad, la distancia con el sexenio anterior no es ruptura, sino evolución. López Obrador mismo le confió que resolvería la inseguridad “como lo hiciste en la Ciudad de México”. Y así ha sido: Inteligencia, coordinación y presencia territorial, no abrazos ni balazos. Sheinbaum no traiciona;ntransforma.
El texto también es un mensaje interno a MORENA. Con sutileza quirúrgica, la presidenta celebrla diversidad del movimiento y reprueba el sectarismo. Su elogio a lacompetencia entre Clara Brugada y Omar García Harfuch en la Ciudad de México es un recordatorio: 4T no es patrimonio de facciones, es un espacio amplio de talento y compromiso. Los halagos no son gratuitos.
Cuitláhuac García es “honesto”, Rocío Nahle “de carácter”, Layda Sansores “de valentía excepcional”, Mara Lezama “con gran sentido político”.

