CAMPECHE, CAMP. Detrás del reciente y contundente cateo en el Cereso de Kobén, donde despojaron a los internos de más de cien armas hechizas, no solo se esconde una lucha contra la delincuencia intramuros. Lo que verdaderamente emerge es una estrategia ambiciosa y esperanzadora, la de transformar prisiones en auténticos centros de rehabilitación social.
Ante esto, Javier Herrera Valles, director del Sistema Penitenciario, Prevención y Reinserción Social del estado, subrayó que estos operativos son solo una parte de un plan integral que buscamucho más que incautar objetos prohibidos. Reiteró que se quiere “garantizar” una verdadera rehabilitación al interior para dignificar la vida de las personas privadas de su libertad.
“El autogobierno definitivamente no existe”, enfatizó Herrera Valles, desmantelando la vieja narrativa que alimentaba el temor en torno a las prisiones. En su lugar, se fomenta un diálogo abierto y constructivo. “Hay una plática constante con los PPL, en donde los escuchamos, atendemos sus necesidades, tanto de deporte, de cultura, de trabajo”.
Por otra parte, recalcó que estas acciones buscan romper el ciclo de la ociosidad, que a menudo conduce a la extorsión, las peleas y la inadaptación. “Con esto mantenemos a los internos ocupados y motivados, cada día acuden a talleres educativos, deportivos y hasta culturales, esto para que redescubran sus talentos y aprendan nuevas habilidades”.

